Si una industria ha sabido libar toda la esencia del cómic hasta convertir el resultado en superproducciones millonarias, ésa ha sido la del cine. Hoy, Superman, Batman, Spiderman o los X-Men del papel tienen su réplica en la pantalla. Una unión que viene de lejos y que en España también ha ofrecido lunas de miel con Mortadelo y Filemón o Makinavaja. En 2007 vienen más estrenos: Ghost Rider, Los 4 Fantásticos segunda parte, Spiderman 3...
¿Qué es el cómic sino una sucesión de secuencias que, puestas en movimiento, dan como resultado una película? Tan clara relación fue vista desde el principio por la industria hollywoodiense que pronto hizo volar a Superman, metamorfosearse a Hulk o hacer crecer los colmillos a Blade. Los ingredientes: efectos especiales, atmósferas más o menos góticas, heroínas explosivas, superhéroes con una turbulenta vida a las espaldas, mutaciones genéticas y todo tipo de bichos vivientes.
Curiosamente, uno de los primeros éxitos de la unión entre cine y cómic se basó en un personaje femenino: Barbarella que, en 1968, vio cómo sus voluptuosidades tenían forma humana con el monumento Jane Fonda.
Pronto, sin embargo, fueron ellos los que se hicieron con los aplausos del público. La primera adaptación de Superman se realizó en 1978 y, tras varias sucesiones, la última se ha proyectado este año, Superman Returns (coletilla muy recurrida para dejar claro que el héroe puede resucitar cuando Hollywood lo quiera). Desde entonces, los hombres mitad humanos mitad otra cosa (léase animal, bestia, ser del lado oscuro o humanoide) se impusieron, cachas y paquetones ellos, a base de vuelos rasantes (todos los “man”: Superman, Batman, Spiderman), las mutaciones (todos los “men” de X-Men, pero también El Increíble Hulk-La Masa) o de mamporros (El Juez Dredd-Stallone o Conan el Bárbaro-Schwarzenegger, claro). Siempre, por supuesto, con permiso de sus predecesores: El Capitán América de mediados de los 40 (protagonizada por Dick Purcell y Lorna Gray sin demasiado éxito) y Flash Gordon, en 1980.
Aunque íntimamente relacionados, su temática ha ofrecido distintos productos en el cine. Los primeros son de todos conocidos; las segundas, algo menos. Como su nombre indica, ofrecen una historia continuada con principio, nudo y desenlace como cualquier novela, aunque la técnica narrativa se convierte en imagen y diálogos más profundos. Las más conocidas adaptaciones cinematográficas de este género son, por ejemplo, la realizada de la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke Una historia de violencia, llevada al cine por el gustosamente excesivo David Cronenberg; o la de la serie de álbumes American Splendor, obra de Harvey Pekar, que llevó al papel un irónico retrato del estilo de vida de la clase media norteamericana y que se convirtió en película en 2003.
Por un lado, Sin City, excelente filme en blanco y negro donde se juega magistralmente con el dibujo en blanco y negro; V de Vendetta, basada en una serie de historietas guionizadas por Alan Moore y creadas e ilustradas por David Lloyd en las que, tras una guerra nuclear, un partido fascista impone su imperio del terror en el Reino Unido y contra el que lucha V, un misterioso anarquista. ¿Y para los próximos meses? Éste s un pequeño listado:
En este repaso no se pueden olvidar las adaptaciones de tebeos españoles. El conocido Ivá vio dos de sus obras en el cine: Makinavaja, el último choriso, dirigida por Carlos Suárez, e Historias de la puta mili, por Manuel Esteban. Injusto hubiera sido olvidar al gran Francisco Ibáñez. Javier Fesser adaptó las aventuras de Mortadelo y Filemón en una desternillante comedia repleta de efectos especiales, y durante un tiempo no demasiado largo (share manda), se pudo ver una serie de TV basada en otro de sus personajes, el Botones Sacarino. ¿Para cuando una versión de Pepe Gotera y Otilio?